Por: Susana Gómez Ruiz
Una educación socialista debe luchar contra todas las formas en las que se manifiestan las relaciones de opresión. Y sin duda, una relación de dominación que se manifiesta a través de formas indiscutibles de violencia, es la relación patriarcal, la relación de opresión hacia la mujer. Sin embargo, a pesar de ser esta relación de poder tan constante, tan difundida y tan agresiva, hasta ahora no ha tenido demasiada relevancia en la agenda de lucha del sector educativo.
Esto llama la atención, ya que la mayoría del personal del sistema educativo son mujeres que han sufrido y continúan sufriendo en carne propia relaciones de dominación y opresión específicas por ser mujeres. Y digo en carne propia, porque la opresión contra la mujer se ha justificado tradicionalmente por las diferencias corporales que tenemos los hombres y las mujeres y se ha materializado entre otras cosas en el uso de la violencia, del desprecio y el abuso hacia el cuerpo de la mujer...





