Ya está la edición número 18 de Insumisas

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jueves, 12 de julio de 2012

¿Por qué socializar el trabajo doméstico?

Por: Susana Gómez Ruiz


En el capitalismo las mujeres trabajamos tanto fuera, como dentro de casa, con jornadas diarias de 14 o más horas, la mayoría no remuneradas. Cuando trabajamos fuera de casa a cambio de un salario, somos explotadas por el capital de forma más brutal que nuestros compañeros, ya que cobramos en promedio 30% menos por igual trabajo. Cuando trabajamos en casa, realizando eso que llaman trabajo doméstico, o de forma más cínica «nuestras labores», el sistema capitalista patriarcal nos echa sobre la espalda una «sobrejornada» de cuatro o seis horas diarias. Durante estas horas contribuimos a la reproducción de la mercancía más importante para el capitalismo, la fuerza de trabajo, y el capital se apropia de ese trabajo sin pagarnos nada.

Como feministas socialistas creemos que para combatir esta doble explotación, además de socializar la propiedad y la gestión de los grandes medios de producción, hay que avanzar en la socialización del trabajo doméstico.

Socializar el trabajo doméstico significa «sacarlo de casa», realizarlo en colectivo, convertirlo en industria social. Implica que esas mismas actividades que cada mujer realiza de forma individual, recluida, sin medios técnicos y que suponen sobrejornadas excesivas que consumen su energía y su vida, sean asumidas por el conjunto de la sociedad. Significa racionalizarlo y convertirlo en una industria socialista que incorpore todos los avances técnicos y científicos y aproveche los progresos que suponen la planificación colectiva y la gestión socialista y, en la que hombres y mujeres puedan trabajar con plenos derechos sociales y laborales.

miércoles, 11 de julio de 2012

Las areperas socialistas...hacia la socialización del trabajo doméstico

Por: Eglimar Melero
Las Feministas Socialistas creemos en la socialización del trabajo domestico, por ello apostamos por la industrialización de todo lo que hacemos de forma individual y aislada cada una de nosotras en nuestros hogares. Quien mejor que nosotras para impulsar nuestra propia emancipación, si es que somos precisamente las que tenemos la carga casi exclusiva y obligatoria de preparar las comidas, lavar la ropa, cuidar de los niñ@s, ancian@s o enferm@s, limpiar la casa, etc. Y todas estas actividades nos requieren de tiempo y energía productiva que a todas nos la arrebata sistemáticamente y de forma hasta cíclica este sistema capitalista.

Sólo pensemos un momento ¿Cuántas horas diarias o a la semana gastamos haciendo la comida o lavando ropa? Y si somos mujeres que trabajamos fuera de casa (porque cuando estamos en casa también estamos trabajando) tampoco estamos exentas de la «obligación» y nos sometemos a hazañas poco valoradas como por ejemplo levantarnos más de madrugada para dejar todo listo antes de salir a nuestro lugar de trabajo.

lunes, 2 de julio de 2012

POR UNA EDUCACIÓN SOCIALISTA QUE ELIMINE EL PATRIARCADO

Por: Susana Gómez Ruiz

Una educación socialista debe luchar contra todas las formas en las que se manifiestan las relaciones de opresión. Y sin duda, una relación de dominación que se manifiesta a través de formas indiscutibles de violencia, es la relación patriarcal, la relación de opresión hacia la mujer. Sin embargo, a pesar de ser esta relación de poder tan constante, tan difundida y tan agresiva, hasta ahora no ha tenido demasiada relevancia en la agenda de lucha del sector educativo.

Esto llama la atención, ya que la mayoría del personal del sistema educativo son mujeres que han sufrido y continúan sufriendo en  carne propia relaciones de dominación y opresión específicas por ser mujeres. Y digo en carne propia, porque la opresión contra la mujer se ha justificado tradicionalmente por las diferencias corporales que tenemos los hombres y las mujeres y se ha materializado entre otras cosas en el uso de la violencia, del desprecio y el abuso hacia el cuerpo de la mujer...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Embarazos no deseados: Problema de Salud Pública

Por: Eglims Peñuela

La lucha por la emancipación de la Mujer, sin duda alguna, se debe dar junto a la lucha socialista, y la liberación de la mujer, como construcción revolucionaria, se va obteniendo a través de las conquistas que vamos realizando en la búsqueda de este objetivo. Luchar y conseguir estas reivindicaciones básicas, forma parte de esos requisitos obligatorios en la edificación de esa sociedad de iguales que tanto soñamos. Dentro de esos derechos y esas reivindicaciones tan básicas como necesarias se encuentra el pleno derecho que tiene la mujer a decidir sobre su cuerpo, su salud sexual y su reproducción, el derecho a una buena educación sexual que la libere y libere a la sociedad, el derecho al acceso libre y gratuito a métodos anticonceptivos –como parte de su derecho a la salud–, y el derecho al aborto libre, seguro y gratuito, como reflejo del poder de decisión que tiene sobre su cuerpo y su vida.

lunes, 10 de octubre de 2011

Derechos Sexuales y Reproductivos Socialistas: Una tarea pendiente de la Asamblea Nacional

Por: Susana Gómez

Esperamos la mejor de las suertes para las candidatas mujeres del PSUV a la Asamblea Nacional, ya que ellas son imprescindibles para que la Asamblea legisle con voluntad de eliminar toda las leyes que oprimen doblemente a las mujeres pobres del país. Desde esta perspectiva, nos parece urgente y necesario que en la nueva Asamblea Nacional se reintroduzca el debate sobre la legalización del aborto y su inclusión con carácter gratuito en el sistema de salud público, porque no se puede caer en el juego de la doble moral burguesa, que amparándose en no sé qué moralidad religiosa, esconden el único Dios al que ellos veneran: el Dinero. Para ellos, los problemas morales se acaban donde empiezan los negocios y sólo manteniendo el aborto ilegal y fuera de la sanidad pública se garantiza que siga siendo un negocio privado con jugosas ganancias.

Las instituciones revolucionarias que son, o deben ser, laicas y socialistas, no pueden seguir escabullendo el problemas de los embarazos no deseados de las mujeres pobres, ya que sólo las ricas pueden abortar ilegalmente en buenas condiciones.

jueves, 13 de enero de 2011

Sin feminismo no hay socialismo. Sin socialismo no hay emancipación de la mujer, …ni del hombre


Por: Susana Gómez

El socialismo busca la emancipación de todas las personas. Incluso en su lenguaje, el socialismo (o el comunismo) es feminista, ya que defiende la emancipación del género humano, con lo cual se proyecta hacia una etapa en donde no sólo se han superado ya las clases sociales, sino todo el resto de formas de dominación y opresión, incluida la desigualdad entre géneros. Pero ni la superación de las clases sociales, ni la desaparición de la opresión sobre la mujer, ni el fin de ningún otro tipo de dominación llega por arte de magia. Sólo llegan a través de la organización y la lucha de los grupos oprimidos contra esa opresión y las condiciones que la reproducen, y obviamente contra los grupos que la materializan. Para llegar a la desaparición o superación de las clases sociales, tiene que haber un paso previo en el que las clases explotadas se organicen, se rebelen y tomen el poder para imponer las condiciones que acaben con su explotación, de la misma forma, para acabar con las desigualdades de género y con la opresión que sufrimos las mujeres, tienen que haber un paso previo en el que las mujeres nos organicemos, nos rebelemos y acabemos con las condiciones que reproducen nuestra explotación y dominación. Y tenemos que recordar que estas condiciones son tanto productivas, como culturales.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La Legalización del Aborto en los Procesos Revolucionarios

Todos los procesos revolucionarios de carácter socialista, han procedido a la legalización del aborto y su inclusión en la sanidad pública, como una medida más en pro de la socialización de la sanidad y de la ampliación de los derechos de las mujeres de la clase trabajadora.


Hace 73 años, durante la República Española, el gobierno revolucionario de Cataluña decretó una ley de interrupción voluntaria del embarazo, que se justificaba así:

«La reforma eugenésica que representa una de las mayores conquistas revolucionarias en Sanidad, comienza su plan de acción median-te la incorporación a la legislación sanitaria de un hecho hasta hoy efectuado lejos de todo control científico, a la sombra y por personas incompetentes y que desde este momento adquiere categoría biológica y social, como es el aborto. La finalidad primordial que se persigue, es la de facilitar al pueblo trabajador una manera segura y exenta de peligros de regular la natalidad, cuando existan causas poderosas, sentimentales, eugenésicas o terapéuticas que exijan la interrupción artificial del embarazo.»